En toda la existencia de la humanidad, los hombres nunca han podido entender a las mujeres. Se han escrito libros, filmado películas, el mismo Freud se devanó los sesos intentando saber qué quiere una mujer. Y se ha generalizado una representación social de la mujer como complicada, histérica, bipolar, subliminal, poco práctica, inconformista, indirecta y demasiado sentimental. Y todo esto contrasta con la sencillez, practicidad, fortaleza y literalidad que caracteriza a los hombres. Sinceramente yo no sé qué es tan difícil de entender. ¡Una mujer quiere casarse y tener hijos! De hecho me consta que hay gente que logró deducirlo. Allí surge todo en la psicología femenina: hasta llegar a ese punto hay ensayos de prueba y error, porque una mujer no quiere casarse y tener hijos necesariamente con todos los hombres que conoce, pero al menos inconscientemente ese objetivo determinaría su accionar*. Y sí somos sentimentales y en ocasiones ciclotímicas, pero somos víctimas de un proceso hormonal complejo, digamos que tenemos una justificación biológica para eso. O quizás no, pero no todo es como se describe en el imaginario social de la mujer (sostenido también por mujeres!). Detengámonos por un momento en la “simpleza” del hombre. ¿Qué quieren ellos? Sexo. No únicamente, pero está como priority existencial, determinado constitucionalmente. Por ahora muy simple el asunto. Entonces tenemos una mujer que quiere casarse y tener hijos (y eventualmente tener sexo), invitada a salir por un hombre que quiere sexo (y eventualmente casarse y tener hijos). El hombre sabe que una mujer suele querer compromiso, entonces para conseguir su objetivo se disfraza lo mejor que puede del candidato ideal. Si la mujer se lo cree, el chico estará más cerca de lograr su cometido. Ahora bien, el hombre quiere sexo. Si sucede que la mujer también quiere sexo, sexo habrá, pero aquí surge la complicación masculina, a saber: con todo su ser, ellos quieren acostarse con su cita, pero si lo logran, algo no está bien. Esa chica probablemente tienda a la prostitución, o está haciendo las cosas demasiado fáciles, o no le mete misterio al asunto, o no se qué, pero hay altísimas probabilidades de que el masculino desaparezca de la faz de la tierra, por el hecho de haber logrado su objetivo. Si, han leído bien: si el hombre logra aquello por lo que se esforzó una velada entera, es contraproducente. Entonces, pregunto: ¿por qué se sorprenden cuando una mujer es histérica y bipolar? Porque pareciera ser el comportamiento que exigen: la estadística nos dice que si una mujer quiere ser contactada nuevamente por su saliente, está obligada a negarse a tener sexual intercourse en las primeras citas. Ya lo indicó de un modo bastante gráfico el Sr. Arjona alguna vez. También sucede que a la hora del abordaje, el hombre da mil vueltas antes de acercarse a una chica (hablamos de una chica que le interese un poco, no entra en este análisis las tiradas de tiros desesperadas a cualquier cosa que se cruza y bajo los influjos del alcohol). Entonces, para acercarse a esa chica no tiene que haber hombres en su grupo de pertenencia (en el presente en el momento, se entiende), tiene que mostrarse interesada, pero no demasiado, tiene que ser sociable, pero no demasiado, hay que encontrar el momento justo, que por esperarlo quizas nunca llega. Yo entiendo que es difícil encarar, pero una se da cuenta cuando un flaco está al acecho, y suele demorar bastante. Los hombres se jactan de cargar con la tarea del abordaje, que es mucho peor que estar parada en un punto y esperar que alguien se acerque. Pero no es tan simple, porque una tiene que mostrarse "interesada pero no tanto", "sociable pero no tanto", y todos los etcéteras que los hombres meten como requisito en este rubro. Hasta aquí vamos viendo que el hombre no es tan simple después de todo… y no quiero dejar de hacer mención a la tara que tienen con el tamaño del miembro viril. Si son tan simples, sean felices con lo que les tocó, chicos. El tamaño no es tan importante, y no es la primera vez que lo escuchan. No compitan por esa pavada, ocupen su mente en algo más importante, o más interesante al menos. ¡No?
Lo que expuse hasta aquí NO tiene como objetivo echar por tierra la instalada versión “complicada” de la mujer, porque eso sería ridículo y mi sola existencia en este mundo es el principal argumento de esa hipótesis, sino desmitificar la “sencillez” del hombre a la hora de comparar géneros. Chicos, definitivamente ustedes también son un pain in the ass!
A todas luces, la mujer es mucho más simple, y el hombre mucho más complejo de lo que se cree.
* aclaremos este punto: si ve que su saliente es un potencial marido y padre, procurará mantenerlo a su lado. Si ve que no es así, procurará alejarlo o procurará boludearlo, aprovechar otros recursos o satisfacer necesidades de otra índole, según las eventuales circunstancias. Vemos así que hasta por la negativa, la premisa de casarse y tener hijos influye. No incluye mujeres masoquistas y complicaciones similares.
